dimecres, 5 de desembre del 2012




La aventura del autoconocimiento no es un recorrido fácil, ni mucho menos una misión libre de peligros reales; una oscura profundidad debe ser superada antes de encontrar el verdadero tesoro.


Interpretación

El mito del Minotauro es uno de los relatos de la antigüedad más profundos y ricos en significado. Quizás comparta alguna semejanza con el mito de la caverna de Platón, en cuanto a la función de Teseo como el hombre que posee la capacidad de liberar a aquellos jóvenes internados en la oscuridad del laberinto. Corresponde, en efecto, a la función del Boddhisatva, el hombre destinado a ser un Buda pero que no ha querido alcanzar el Nirvana hasta no haber conseguido también la liberación espiritual de todos los seres.

De acuerdo con el reconocido mitógrafo Joseph Campbell, primero debe tomarse en cuenta que el rey Minos no pudo culpar a su esposa de la existencia del Minotauro, pues era conciente de que la responsabilidad había sido enteramente de él: "Había hecho de un asunto público, un negocio personal, sin tener en cuenta que el sentido de su investidura como rey implicaba que ya no era meramente una persona privada". El Minotauro fue el resultado de los errores del rey: "el haberse negado a cumplir su juramento a Poseidón. El sacrificio del toro habría simbolizado su absoluta aceptación y sumisión a las funciones de su dignidad. Poseerlo para sí mismo significaba, en cambio, un impulso de engrandecimiento egocéntrico". El Minotauro, por lo tanto, no representa más que una cosa: un estado corrupto del rey; es el propio rey convertido en tirano, y ¿qué puede provocar la corrupción sino el vicio del egoísmo?

"Así como los ritos tradicionales de iniciación enseñaban a morir para el pasado y renacer para el futuro bajo un nuevo espíritu, los grandes ceremoniales de la investidura lo desposeían de su carácter privado y lo investían con el manto de su vocación. Ese era el ideal, ya se tratara de un artesano o de un rey. Por el sacrilegio de haber rehusado el rito, el individuo se separa como unidad de la unidad mayor de la comunidad entera; el Uno se disgregaba en los muchos, y éstos se combatían los unos contra los otros", luchando cada uno por sí mismo en un exacerbado individualismo, y sólo podían ser controlados por la fuerza.

En muchas culturas el recorrido del laberinto, así como el descenso a los infiernos en distintos relatos, ha representado el viaje del alma humana al mundo material: el hombre se adentra al misterio de la vida y de la existencia, recorre largos pasadizos oscuros, y sus experiencias y aprendizajes en este laberinto le ayudan a tomar mejores decisiones y caminos que le conducirán finalmente a la prueba final: la derrota del Némesis, el Alter Ego, que reside nada más y nada menos que en las profundidades de su propia conciencia. Una vez derrotada esta bestia interior, y sólo con la ayuda del hilo mágico, entregado por esa virgen, la mujer, la diosa, el hombre puede salir de la oscuridad del laberinto para volver a ver la luz del Sol. Aquellos que consiguen escapar del laberinto han conseguido a la vez un elevado estado de conciencia conocido en todas partes como Iluminación.

Para Fulcanelli, como expresa en su célebre tratado alquímico, Le Mystère des Cathédrales, los laberintos de los templos góticos son un instrumento iniciático que conducen a esa Iluminación: "La imagen del laberinto se nos presenta, pues, como emblemática del trabajo entero de la Obra, con sus dos mayores dificultades: la del camino que hay que seguir para llegar al centro (donde se libra el duro combate entre las dos naturalezas) y la del otro camino que debe enfilar el artista para escapar de aquel. Aquí es donde necesita el Hilo de Ariadna, si no quiere extraviarse en los meandros de la Obra y verse incapaz de encontrar la salida".




El Hilo de Ariadna, una solución simple y aparentemente insignificante, es poco lo que necesitamos realmente, pero sin ello, la aventura dentro del laberinto es desesperada. ¿Dónde está la guía, esa graciosa virgen, Ariadna, para entregarnos la sencilla clave que nos dará valor para encarar al Minotauro y los medios para volver a la libertad cuando la bestia sea destruida?

El hilo representaría una sencilla llave de la Naturaleza, una sabiduría que es conocida por todos, está dentro de cada uno y en todas partes, pero es difícil de ver a simple vista con una mente rígida y poco abierta. Este conocimiento guía al héroe hacia la salida, que una vez fue también la entrada.

Aunque el laberinto represente al mundo material, así como a las dificultades de la vida, este estado de exteriorización no representa, mas que en un último sentido, la muerte del cuerpo físico, sino más bien la muerte de la vieja conciencia y el nacimiento de una nueva. Hay así una continua recurrencia a la Palingenesia, es decir, al renacimiento y la regeneración que nulifica las inevitables recurrencias del cambio y de la muerte. Sólo el nacimiento puede contrarrestar a la muerte; el nacimiento, no de algo viejo, sino de algo nuevo. Si las serpientes no cambiasen de piel, morirían; ellas renacen de las cenizas de su vieja piel, justo como un fénix, y lo hacen con una piel nueva.

Y así como todos los días millones de nuestras células mueren y son reemplazadas por células nuevas, así en todo momento debemos dejar que las aguas fluyan libremente y evitar el estancamiento que genera la peste, hay que sufrir una transformación constante, una inmolación de nuestro interior, desintegrarse totalmente para poder nacer otra vez, en una nueva vida, en una nueva conciencia. Porque "Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo agrandaría la rotura. Ni tampoco se vierte vino nuevo en odres viejos; pues de otro modo, los odres revientan, el vino se derrama, y los odres se echan a perder. El vino nuevo se vierte en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres". (Mateo, 9: 16-17).

Teseo, el héroe que mató al Minotauro, vino a Creta de fuera como símbolo y brazo de la creciente civilización de los griegos. Era lo nuevo y lo vivo. Es la figura del dominio de las fuerzas destructivas, del Monstruo-Tirano de todas las mitologías, cuentos de hadas y mitos modernos. Es el propio rey quien cobra conciencia de sus errores y se propone enfrentar a su pasado tormentoso. Pues de nada sirve contener en una prisión nuestros problemas más dolorosos y destructivos, no podemos encadenarlos esperando vivir tranquilamente sin llegar a atraer las consecuencias.

Todo este simbolismo puede ilustrarse incluso en el uso histórico que en la Edad Media se le daba a un famoso laberinto ubicado en Francia. Este laberinto que data de 1205, conocido también como "la legua de Jerusalén", se encuentra en la nave mayor de la catedral de Chartres, cuyos 13 metros de diámetro lo convierten en el mayor de los conservados para la época gótica. Ofrece una sola ruta posible a través de una línea continua que recorre 262 metros, formando alrededor 11 círculos concéntricos hasta llegar al centro que posee un diseño de roseta hexagonal, en el que aparecían representados Teseo y el Minotauro, figuras actualmente desaparecidas.


Laberinto de la catedral de Chartres

Aquellos cristianos que se sentían arrepentidos y que buscaban el perdón de hasta el más vil de los pecados, tenían la posibilidad de ser absueltos mediante una peregrinación hacia Tierra Santa, sin embargo, aquellos que no eran capaces de emprenderla, debido a la pobreza, la vejez, u otras afecciones físicas, en lugar de emprender un camino de diez mil horas de marcha, tenían la alternativa de recorrer de rodillas esta "legua corta" del laberinto de Chartres, y creían que así obtenían la misma satisfacción espiritual como si hubieran viajado personalmente a Jerusalén.

Existen indicios de que en el lugar que hoy ocupa la catedral de Chartres existía desde tiempos anteriores a la era cristiana un altar (o según algunos autores, una gruta), dedicado a la Diosa Madre de la mitología druídica, siendo esta localidad un importante centro religioso para la tribu celta de los carnutos. Esta particularidad se ha relacionado con el hecho de que Chartres se haya convertido en un importante centro de veneración a la Virgen María, "Nuestra Señora". Asombrosamente, al otro lado del Atlántico, los indios hopi (nativos americanos) consideran al laberinto como símbolo de la Madre Tierra. Este símbolo es comúnmente conocido como Tapu'at (la madre y el hijo) que representa el renacimiento espiritual o purificación que se produce al pasar de un mundo hacia el siguiente; de un viejo estado de conciencia, hacia otro nuevo.

el mito del minotauro

http://www.paranormal.com.ar/showthread.php?11426-Significado-del-laberinto-del-Minotauro